María sintió que su corazón latía fuertemente al verlo, su rostro se volvió tan ardiente como el fuego. Pensó que tal vez estaba empezando a enamorarse de este hombre dominante, fuerte como un león. Estaba en problemas de verdad.
—Aún no he cenado, pero primero quería verte a ti —dijo Manuel, lamiendo sus labios fríos con una maliciosa sensualidad, mientras la miraba de arriba a abajo con sus profundos y misteriosos ojos.
Ella llevaba un conjunto de pijama de peluche de color azul puro, con un c