PDV de Katerina
Una tarea tan simple como abrir la puerta de mi apartamento se convirtió de repente en una muy difícil. Mis manos temblaban, las de Mauricio eran impacientes. Necesitábamos follarnos mutuamente antes de enloquecer de deseo.
Que la puerta se vaya al diablo.
"Que se jodan." Susurré mientras me lancé sobre él, envolviendo mis piernas alrededor de su cintura y mis brazos alrededor de su cuello.
Mauricio me clavó contra la estúpida puerta, los dos prácticamente intentando comernos l