***NARRA CAMILO***
Monterrey, Nuevo León
Desearía nunca haber callado lo de Diana, desearía tantas cosas, pero no era tiempo de desear, era tiempo de pensar y ojalá que con mi mente pudiera llamar a alguien de fuera que viniera a verme. Al día siguiente, después de nuestra hora de desayuno y cuando nos iban a llevar al patio, un guardia, me llamó.
–Camilo, buen día tienes una visita – Me informó – Preguntaré si la quieres recibir o no.
–No sé, si es mi abogado, sobra decir que sí lo quiero reci