***NARRA CAMILO***
Ciudad de México
Ni Dios lo quisiera, primero lo denunciaba antes de que le fuera a hacer algo, este hombre ya no tenía control, siempre pretendía tapar una falta con una reconciliación y yo ya estaba hasta la coronilla de que no entendiera que debía ir en busca de ayuda profesional.
–Gracias Camilo, te debo una. – Grace me siguió abrazando.
–Yo por ti lo hacía mil veces, si tú me lo dices, nos vamos a otro lado, solo tú tienes que decidirte, Grace, si no hay mejoría en tu