La vida siempre tenía una forma de sorprender a Elena y Lucía, y esta vez, la sorpresa llegó en forma de una invitación inesperada. Una mañana, mientras disfrutaban de su café en el balcón de su apartamento, Lucía recibió un correo electrónico que le hizo abrir los ojos de par en par.
"¡Elena! ¡Ven aquí rápido!", exclamó Lucía con una sonrisa de incredulidad en su rostro. "¡Mira esto!"
Elena, preocupada por la urgencia, se apresuró a su lado. Lucía le mostró la pantalla de su tablet, donde se p