La semana siguiente, Roberto y Marta se despertaron con una mezcla de nerviosismo y emoción. Habían estado planeando una cena especial para su hija Elena y su pareja Lucía, un evento que marcaría una nueva etapa en sus vidas como familia. Quisieron que fuera una noche memorable, donde todas las tensiones del pasado quedaran atrás y se cimentara el futuro con amor y comprensión.
Marta se dedicó a la cocina, eligiendo los platos favoritos de Elena. Preparó una rica lasaña, ensaladas frescas y un