Mundo de ficçãoIniciar sessãoCAPÍTULO VEINTIDOS
Salimos corriendo de la habitación y fuimos a la entrada, Rhonda abrió la puerta y su abuela estaba encendiendo las luces.
— ¿Qué ha sido eso, chicos? — Dijo. — ¿Estáis bien?
— Tranquila, abuela. Vuelve a la cama. Nosotros vamos a echar un ojo. — Dijo Rhonda mientras la agarraba suavemente y la acompañaba de nuevo a su habi




![Nunca te dejaré de amar [Historia corta]](/dist/src/assets/images/book/206bdffa-default_cover.png)


