—¿De qué carajos hablas Mónica? ¿Es en serio? —Dijo serio.
Recordé todo, estaba tan molesta con él y conmigo misma. Me levanté y me puse la bata que tenía a la orilla de la cama.
—¿Ahora no piensas hablarme? —Dijo furioso.
Lo ignoré y caminé hasta el baño, me vi en el espejo y estaba todo mi maquillaje aún en el rostro, corrido y desastroso. Respiré y comencé a lavarme la cara.
—¡Mónica! ¿Estás consciente de lo que me acusas? —Dijo molesto y entrando al baño.
Volteé a verlo, me recosté un