Christian me llevaba de la mano, preguntó a uno de los mesoneros dónde estaban los baños y me guio hasta allá. Mi corazón palpitaba con fuerzas, estaba muy asustada. Encontramos el baño, me hizo pasar y luego cerró la puerta, su cara era muy seria.
—Te das cuenta de que le gustas, ¿Verdad? —Dijo serio, acomodando su corbata frente al espejo, estaba molesto, siempre complacía a Christian, era extraño verlo frustrado.
—No sé de qué hablas... —Dije despacio y controlando mi respiración para que