No pude hacer nada, solo dejarme abrazar... No sé cuánto duró, pero fue lo suficiente como para sentir su cabello sedoso rozar con mi rostro, el aroma de su perfume impregnarse en mi uniforme y la calidez de su cuerpo traspasar hasta el mío.
Pensé que, recuperando la relación con mi esposo, esta provocación loca que me producía se iría. Incluso en este momento, dónde su respiración estremece mi cuerpo a pesar de su tapabocas, sé que no es una atracción meramente sexual, también me parece un ho