Esa noche se atrevió y marcó el número de Amanda. Mientras sonaba aquel teléfono él cerró los ojos bastante fuertes.
— ¡Hello! — Escuchó a través del teléfono. Él solo suspiró — Soy... — Él hace el intento de hablar, pero luego coloca su mano en la boca y es cuando nuevamente escucha su voz. — ¡Sí buenas noches! — Cuanto necesitaba escucharla y tenerla cerca. Amanda al no escuchar que nadie le respondía solo cerró la llamada.
Dos semanas después Amanda dio a luz a dos preciosos bebés, una niña