16 Sentencia.
Estaba sentado, con los codos sobre su escritorio y los dedos entrelazados para que su barbilla reposara. Sus ojos fijos en la figura incómoda de Eryn.
—¿Y bien, qué necesitas que haga por ti? —preguntó un poco hastiado el castaño.
Cuando Evdenor le ordenó que luego fuera a sus cámaras, esperaba que este le pidiera cambiarlo, acomodar algunas cosas o realizar otra tarea cotidiana. Sin embargo, no esperaba que Evdenor se quedara callado mirándolo como si tratara de leer su mente.
—¿Qué fue lo qu