Mundo ficciónIniciar sesiónClara condujo hacia la hípica con el corazón encogido. La rutina diaria volvía a ser familiar, pero el aire estaba cargado de algo más que polvo y paja. Se sentía ligera, pero extrañamente mareada, y un leve dolor de estómago la obligaba a apretarse la mano contra la cintura mientras estacionaba. No… no puede ser nada, se dijo, pero una voz en su interior le susurraba que quizás sí.
Cuando bajó del coche, Marcus ya estaba allí, inspeccionando los caballos y ajustando los arneses. Mar






