*—Max:
Esto era una locura.
Max suspiró y salió de su vehículo. Un valet ya estaba esperando para tomar las llaves, mientras un bellboy se encargaba de las maletas en el maletero. Les dedicó una breve sonrisa antes de dirigirse hacia la majestuosa entrada del lujoso Culler Grand Resort, una joya de la cadena hotelera propiedad de la familia Culler, conocida por su prestigio y cercanía con los Bryant desde hacía generaciones.
Había estado en este lugar antes, acompañado por su familia durante al