Estamos sentados en el comedor comiéndo en silencio, ya ni siquiera tengo apetito debido a los nervios pero sigo comiendo tal como lo hacen los demás. Parece que ninguno está dispuesto a hablar. ¿Es que acaso no quieren a su madre?. En casa de mis padres nunca hay estos silencios incómodos.
— La comida está deliciosa. — dice la Sra Miller. — ¿Por qué están tan callados, tan horrible es que venga a visitarlos?
— Claro que no mamá, eres bienvenida cuando quieras. — le contesta Noah.
— De vez en