El herrero, el guardián y los durmientes ya se encuentran dentro del camarote, en aquel navío pesquero que los llevará rumbo a Goldland. El lugar es un tanto oscuro y el olor a humedad sofoca a quienes aguardan a Tom. Afuera se oye un barullo incesante de gritos de los tripulantes y los barriles de mercancías que ruedan por la borda mientras son acomodados.
Thomas aguarda sentado junto a su padre sobre un banco largo de madera ubicado junto a unas de las paredes del lugar. Viktor a unos metros