Finalmente, la anciana matriarca habló de nuevo. —Que sea como dices, Alessandro. Pero que esta paz sea mantenida con honor—, dijo.
Las familias acordaron dejar atrás la violencia y trabajar juntas para el bienestar de Nápoles. Alessandro y Enzo, como los catalizadores de este cambio, fueron tratados con un nuevo respeto.
Enzo se acercó a su amigo y colocó una mano en su hombro. —Lo logramos, hermano—, dijo con una sonrisa.
Alessandro sonrió a su amigo, mientras mentalmente se decía —Por ahor