—Así que… ¿a qué debemos el honor de tu visita? —preguntó Carmine, luego de acomodarse junto a Giacomo en el sofá. Colocó una mano sobre su pierna en un gesto que esperaba le transmitiera calma. Él aun parecía que iba a saltar sobre Fantino a la mínima provocación.
—Mi hijo sabe perfectamente por qué estoy aquí. Es un asunto de familia y preferiría que nos dejarás a solas para tratar de él —respondió Fantino, cruzando las piernas con una mueca de desdén.
Carmine esbozó una sonrisa angelical.
—O