Carrie
"¿Carrie?"
“Eduardo”, le respondí.
"¿Cuántos años tiene?"
"¿Por qué lo preguntas?" Aparté la vista del gran salón de fiestas del que la gente salía en tropel, con una alegría que hacía juego con el precio de sus ropas, que se les reflejaba en el rostro.
“Siempre me lo he preguntado. Te ves muy joven”.
“¿Cuántos años tienes?” Le devolví la pregunta.
“Tengo treinta años. Alessandro también”.
Miré al hombre tranquilo sentado a mi lado. Entonces respondí: “Tengo veinticuatro años”.
“¡Guau! ¿