Carrie
Durante muchos minutos, todos mis sentidos se activaron y pude ver, sentir y oír las cosas el doble.
El fuego en los ojos de Alessandro.
La forma en que esos ojos parpadearon en una ligera confusión.
La forma en que sus manos me sostenían en lugares que no podía ignorar.
Su pecho presionando contra el mío y el loco latido de mi corazón…
Lo sentí todo.
Y no pude encontrar manera de escapar de ese momento.
Se me hizo especialmente más difícil escapar después de que movió la parte inferior de su cuerpo de modo que quedé atrapada entre sus piernas.
Todo lo que logré hacer fue juntar mis manos en mi pecho con timidez para esperar la mejor oportunidad de preguntarle por qué estaba llorando.
“Señorita Edwards…” Su voz sonaba soñolienta. “Sus ojos... Estos ojos suyos…” Su cuerpo se estremeció de nuevo y sentí su roce contra mi centro tembloroso. “Creo que son la solución”.
“¿L-La solución?” Arqueé las cejas por un segundo y me pregunté si el calor que amenazaba con explotar entre nosot