[KEIRA]
Al día siguiente
Normalmente soy la mujer más responsable del mundo con mi trabajo. No me gusta llegar tarde y mucho menos permito la falta de profesionalismo. Sin embargo, esta vez soy yo quien llega tarde a la reunión. Entro a la sala de juntas con paso apresurado, exactamente como tantas veces lo ha hecho la gente de la que suelo quejarme.
—Disculpen la demora, tuve un pequeño inconveniente —me excuso al entrar.
Porque, claro, no puedo decirles que mi novio me secuestró en la cama y no me dejaba salir… ¿o sí?
—No se preocupe, señorita Olavarría. Ha llegado solo diez minutos tarde, no pasa nada —me dice Anieli, el gerente del hotel.
—Muchas gracias, señor Moraitis, pero el tiempo es oro y aquí hay muchos asuntos por resolver —respondo con una sonrisa profesional.
Sin más preámbulos, tomo asiento en mi lugar. Soy consciente de que la cultura aquí es más relajada y que los negocios suelen manejarse con mayor flexibilidad, pero lamentablemente eso no funciona cuando se negocia