[KEIRA]
—¡Dane, por favor, ya basta! —grito una vez más cuando me doy cuenta de que Mauricio está sangrando y Dane vuelve a golpearlo.
—No se te ocurra volver a ponerle un dedo encima porque te juro que te mato —le advierte, tomándolo una vez más del cuello de la camiseta y prácticamente arrastrándolo hasta la puerta para sacarlo de la suite.
Nunca había visto a Dane de esta manera. Está completamente fuera de sí.
—¿Estás bien? —me pregunta de inmediato, acercándose a mí. Con sumo cuidado, toma