Capítulo 160. Triste final.
—Melissa Rubiales está muerta.
El silencio al otro lado de la línea fue absoluto durante un segundo, hasta que la respiración agitada y entrecortada del director del penal volvió a escucharse a través del altavoz.
—Fue acorralada en uno de los pasillos durante el caos del motín —explicó el hombre a toda prisa, con el terror evidente en cada sílaba—. Varias reclusas de máxima seguridad la emboscaron. Mis guardias no pudieron llegar a tiempo para detenerlas. Todo fue muy rápido.
La mandíbula de V