Capítulo 119. Venganza personal.
Brenda despertó con la boca seca y un ardor insoportable en el estómago.
Intentó acomodarse en el colchón, pero al más mínimo movimiento sintió como si le estuvieran clavando el cuchillo otra vez.
Trago aire de golpe y soltó un quejido apretado, abriendo los ojos a la fuerza.
—¿Dónde estoy? —murmuró, con la garganta seca como papel de lija.
Jake estaba apoyado contra la pared, en la parte más oscura de la habitación. Al escucharla quejarse, se despegó del muro y caminó hasta la cama.
Traía esa m