Capítulo 118. Arranque de locura.
En la sala solo se escuchaban los quejidos de Brenda. Estaba tirada en el piso, agarrándose el estómago con las dos manos mientras la sangre empapaba la alfombra.
Melissa dio unos pasos hacia atrás, casi tropezándose con sus tacones. Se miró las manos rojas y empezó a temblar.
El puñal se le resbaló de los dedos y cayó al suelo con un golpe seco que la hizo pegar un brinco.
—Dios mío... ¿qué hice? —susurró, sintiendo que el pánico le cerraba la garganta y le quitaba el aire.
No quería matarla, n