Capítulo 115. Invitación aceptada.
Días después, la oficina de Amanda era un completo desastre.
Había planos tirados por las esquinas, catálogos en los sillones y la famosa maqueta del hotel ocupando toda la mesa.
Amanda llevaba horas ahí pegada, revisando cada detalle con lápiz en mano, muerta de cansancio pero súper metida en lo suyo.
En eso, la puerta se abrió de golpe y Adriana entró a toda prisa.
Llevaba su tableta bajo el brazo y un vaso de jugo que plantó en la mesa de un solo golpe, nada más para obligar a Amanda a levant