Capítulo 114. La calma antes de la tormenta.
En el apartamento de Daniel, el ambiente todavía estaba cargado de energía.
Estos dos definitivamente no habían perdido el tiempo y asumieron el reto de ser amantes con todas las de la ley.
La ropa había quedado tirada en cualquier parte desde la entrada hasta la habitación, y ahora, con la respiración un poco más calmada, disfrutaban del ambiente.
Daniel estaba sentado al borde de la cama, terminando una llamada telefónica.
Cortó, dejó el aparato sobre la mesa de noche y se quedó mirando un pun