CAPÍTULO 32: QUIERO UN HIJO CONTIGO, JEFA
Michael
La presencia de John en el pent-house me pone nervioso. Han pasado algunos días desde que se mudó prácticamente a vivir con nosotros. Por fortuna el lugar es lo suficientemente grande como para no tener que topármelo a cada momento y, al menos, respeta nuestra privacidad. Sin embargo, es molesto, en especial porque cada vez que intenta hacer mención del embarazo de Natalie, yo tengo que intervenir de una forma magistral para desviar la atención