A regañadientes, Erick apartó la mirada de los grandes ojos cautivos de Lara. Todo en esa mujer parecía sacudirlo hasta lo más profundo de su ser. Era hermosa, sin duda, pero también lo eran un millón de otras mujeres en el mundo.
Pensó que debía ser el misterio que la rodeaba. Quería saber las razones por las que se había sacrificado tan voluntariamente. ¿Quién se rendiría tan rápidamente a partir hacia lo desconocido con un extraño? O era tan codiciosa o tan desesperada.
Si era una cuestión d