Pronto el agua comenzó a agitarse debido a nuestros movimientos, me arqueé hacia atrás y Zahid llevó uno de mis senos a su boca.
—Estás deliciosa —él lamió mi areola y luego el pezón —ahora vámonos de aquí.
Él me sacó del agua y me cargó mientras mis piernas rodeaban su cintura, podía sentir su erección rozando mis nalgas y esto solo me calentaba más. Sus pasos eran rápidos y pronto estuvimos en una habitación.
—Aquí estaremos más cómodos —él habló por primera vez y se separó de mis labios —te