Pensé por un momento que Devika no iba a besarlo, pero me equivoqué. Ella se lanzó a este hombre y le dio un beso tan apasionado que sentí una gran vergüenza.
—¡Suelta a mi hermana!
Lorcan lejos de soltar a Devika más bien la sostuvo para evitar que se viniera al suelo, cuando Zahid miró que hubo un intercambio de lenguas se fue para detener esto y yo lo seguí.
—¡Lorcan! Suelta a mi hermana si no quieres que te dé una paliza.
Él no dijo nada, solo levantó un dedo como diciendo que esperemos un