Ese mismo día, los tres se dirigieron a Yakarta. Durante el vuelo, Rafael habló poco, más bien estuvo en silencio. Anna comprendía perfectamente lo que el hombre sentía, a pesar de que Rafael intentaba mostrarse fuerte, sus ojos no podían mentir.
"Tu mamá ya no siente dolor, Rafael."
Rafael asintió, sonrió y tomó la mano de Anna antes de besarla. "Gracias por perdonarla, ella se fue en paz."
"Mamá, Papá, ¿a dónde vamos? ¿Por qué no vamos en motos de agua? ¿Vamos a un parque de diversiones grand