Mundo ficciónIniciar sesiónMariano la lleva al baño en su habitación, el rostro de Matilda hundido en su pecho, lo que trajo una sonrisa al rostro de Mariano. Una vez ahí, la sentó sobre el counter y prepara unas compresas para limpiar las palmas de las manos de Matilda.
Matilda mantenía sus ojos cerrados, no quería tener que estar viendo lo que Mariano hacía.
“¡Aay! Ay, ay, aaay…”
Marian







