45.
Luego de unos minutos le dice, “perdona que te haya agarrado en este momento… debía ser relajante para ti y ya nos pusimos todos intensos”, ríe suavemente.
Mariano niega con la cabeza, “¿quién dice que este lugar, una cerveza fría y la mejor compañía no son relajantes?”
Ahora coloca su mano en la cintura de Matilda para acercarla un poco más a él, “es todo lo que necesitaba, no podría pedir nada más…”
Matilda se sonroja nuevamente, ahora sí levanta su rostro para verlo a los ojos, “entonces que…