33.
Matilda frunce el ceño, “¿estás loco? Cállate y no me estés dando mala suerte…”
Sofía interviene, “no, no, no… sea como sea, un bebé jamás va a ser mala suerte”, toma el rostro de Matilda entre sus manos y le dice, “tu haz sido la mejor de mis suertes…” con esta pequeña frase, lagrimas comenzaron a aparecer en los ojos de Matilda.
“Madre, no lo decía ‘tan’ de esa manera… perdona”, abraza a Sofía y le dice, “solo… Aún no es mi momento, ¿sí?”
Sofía asiente, al final sabe que no puede presionar a M