28.
Matilda con un rostro lleno de incredulidad mira a Mariano pero no dice nada, continúa viendo y respondiendo correos. Por dentro quería reclamarle por ser tan descarado.
Mariano sin decir nada se dispone a conducir.
En minutos, llegan a su destino. Mariano le ayuda a bajar del coche, entran al lugar y al estar ubicados en la mesa, Matilda reacciona y dice, “No me percaté adonde me trajiste…”
Mariano pregunta, “¿Siempre te sigue gustando? La verdad no te consulté.”
Matilda asiente, “Sí, hace mese