161.
Una pequeña risa se escapa de los labios de Matilda, mientras Roberto comienza a acomodar sus pertenencias para marcharse. Entendiendo mejor el malestar de Matilda.
“Mariano. Como mujer, te aseguro, que estoy normal.
Solo…”
Quería decirlo, pero a la vez le daba pena con Mariano. Vuelve a ver a Roberto, buscando algún apoyo, que evidentemente no se lo va a dar.
“… estoy en mis días… Y no lo tomo del todo bien. Por eso, me quedo un día para descansar…” El rostro de Matilda estaba ruborizado, y ah