149.
La mañana siguiente, Matilda llegó un poco tarde. Sin duda, la salida con Margot la había dejado más exhausta de lo normal.
Además, ese día estaba atrayendo más miradas de lo habitual. Ella, honestamente, no prestó mayor atención, se iba acomodando los accesorios de su look y respondiendo un texto a Sofía.
Entró al elevador y segundos antes de que la puerta cerrara, la intercepta una mano, “Qué suerte la de estos ojos que me permiten verte tan de mañana.”
“¡Ay Josh! Y yo, ya estoy tarde…” Se ha