La noche había cubierto por completo los jardines de la Villa de Tulipanes cuando Loren terminó de prepararse. Desde el enorme ventanal de su habitación podía contemplar las luces exteriores iluminando los senderos rodeados de flores, mientras el reflejo de los candelabros se multiplicaba sobre los cristales y convertía aquella parte de la villa en un escenario demasiado hermoso para la vida que estaba viviendo. Frente al espejo, permaneció unos segundos en silencio, observándose con una atenci