Punto de vista de Sarah
A pesar de la distancia, podía oír la respiración de Sean justo detrás de mi oreja… Era el sonido de un hombre que creía que todo mi ser le pertenecía.
Su mano volvió a moverse, agarrándome por la cadera e intentando bajarme las bragas de nuevo.
Una oleada de ira me recorrió el cuerpo.
Le agarré la muñeca con ambas manos, apretando con tanta fuerza que mis uñas se le clavaron en la piel. Con un fuerte gruñido, le aparté la mano de un tirón.
—¡Déjame en paz, Sean! —le es