Mundo ficciónIniciar sesiónCuando volvimos a la laguna, ya los chicos estaban vistiéndose, y de pronto, cuatro pares de ojos nos miraban acusatoriamente. Thomas había dejado de retorcer su camiseta, —que por alguna extraña razón ahora estaba completamente empapada— y ahora miraba de Gael a mí, y luego a Gael. Su ceja derecha se alzó más allá de su frente, y una sospechosa sonrisa se dibujó en sus labios mientras intercambiaba miradas con Gael.
—¿Dónde estaban? —preguntó Sky, entrecerrando los







