Bonus #3

—Sí madre, en serio estoy bien. Sólo estaba cansada —le hablé a mi madre por el teléfono, mientras caminaba por mi habitación, tratando de quitarme un tacón.

—¿Cómo puedes decirme que solo estabas cansada? ¡Te desmayaste, Fanny!

Puse los ojos en blanco, y suspiré, sentándome en el borde de mi cama.

Era normal que tuviera ese tipo de desmayos a causa del cansancio acumulado, según me lo había dicho el docto

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