POV DE FROST
Cuando abrí los ojos, ya no estaba en el apartamento de Maya.
Estaba acostado sobre la nieve.
Nieve profunda y mullida que amortiguaba mi cuerpo como la cama más suave que jamás había sentido, mientras miraba hacia un cielo gris y despejado.
—¿Qué? ¿Dónde estoy...? —alcancé a murmurar mientras me incorporaba lentamente, observando un paisaje que no terminaba de reconocer pero que, extrañamente, me resultaba familiar.
Altísimos pinos se alzaban hacia el firmamento, sus ramas cargada