Llegamos con mis padres, mi madre inmediatamente me abraza y mi padre solo me ve a mí y a Anabela con cara de completo enojo.
—Hijo mío, ¿ella debe de ser Anabela? —pregunta mi madre. Se voltea hacia Anabela y la toma de las manos.
—Anabela, te presento a mi madre Martha Ferrara, madre, te presento Anabela Accardi, pero creo que esas palabras sobran; tú ya la conoces —le digo a mi madre y me voltea a ver con una mirada asesina.
—Siempre tan irrespetuoso con tu madre —manifiesta y se lleva