Valeria aprovechó que hbaía salido temprano de la oficina para pasar a la casa de Sofía y almorzar allí, pero antes de llegar, llamó a su amiga y le dijo que se fuera preparando.
—Ya hice cuentas y puedo pagarte un sueldo —dijo Valeria—, así que puedes ir preparando a tus papás y decirles que vas a obtener un trabajo.
—¿Lo dices en serio, Vale? ¡Ay, qué emoción! ¡Por fin juntas! ¿Te imaginas?
Valeria tuvo que calmar un poco las expetctativas de Sofía, porque todavía tenían que escoger un apa