Franco echó un vistazo rápido al informe que le preparó Valeria, mientras la joven descubría que estaba empapando las hojas que tenía en la mano con el sudor de los dedos. Intentó agitarlas y hasta se pasó los dedos por la minifalda que llevaba ese día, pero parecía que el contacto con la tela la hacía sudar más, o era la expresión en el rostro de Franco, que tenía las cejas entornadas.
«¿Sabe o no lo que dice la totaldad del testamento?», se preguntaba Valeria. Aunque hbaía descartado las pr