Esa noche, Valeria llamó a sus papás para avisarles que iba a quedarse en casa de Sofía, pero tuvo que prometerles que, antes de hacer el trstaeo al apartamento en donde iba a mudarse pasaría al menso una noche más con ellos.
—¿Por qué será que los papás están tan obsersionados con que sus hijos se queden con ellos? —dijo Valeria cuando terminó la llamada.
—No lo sé, Vale. Quizá solo lo sepamos el día en que seamos mamás y nuestros hijos quieran irse de casa.
—Nunca creí que te escucharía h