La pareja llegó a la mansión del señor Carrizosa solo unos segundos después de que la camioneta que había pasado a recoger al prestigioso organizador de bodas se hubiera detenido en el estacionamiento. Cuando Valeria lo vio, no tardó en reconocerlo, porque era un hombre que salía con regularidad en las revistas de farándula, del jet set y en las revistas de novias que siempre había sobre las mesas de los estilistas.
—¿En serio no lo reconoces, amor? —preguntó Valeria a Franco— Pero si es famos