Al día siguiente, lo primero que quiso saber Valeria al llegar a la oficina era si Estefanía había logrado o no recuperar su teléfono. Con algo de disimulo, pasó por el cubículo que hasta hacía unos días había sido el suyo y allí vio a la joven asistente, pero no distinguió ningún rastro de su celular.
«No lo ha encontrado, porque es imposible que no lo tega en las manos. Siempre lo está mirando cuando no tiene trabajo, e incluso si lo está. No puede ser. Ahora debe estar sospechando de Andrea