Mundo ficciónIniciar sesiónEstoy desesperado, cabreado y malditamente ansioso. Jules está en el hospital y yo por idiota, atrapado en el trafico, intento llamar de nuevo a mamá, Alma o Juled, pero ninguna responde. Maldición.
No podía jodidamente estar tan lejos cuando mi chica me necesitaba, maldiciendo en voz baja, salgo del auto ante la mirada atonita y los gritos molestos de los demás coductores, y empiezo a correr como un desquiciado por todo el camimo hasta el hospital.







